Por qué nos cuesta decir que no

Por Lorena Salmón | 7 de julio 2016
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Decir que no.
Pareciera para muchos un reto imposible de superar. ¿Por qué? ¿Qué es lo difícil de negarnos a una petición, propuesta, invitación?
Éstas son algunas de las razones que nos explicarían por qué nuestra mente tiende a huir del no:

  • Elevada deseabilidad social: en muchas ocasiones buscan complacer al otro, por lo que dicen que sí o dejan violar sus propios derechos personales porque creen que es lo que se espera de ellos.
  • Facilidad para sucumbir a la presión de otra persona o grupo: como consecuencia de lo anterior acaban haciendo aquello que las otras personas desean. Por ello, la ausencia de esta habilidad es especialmente peligrosa en los adolescentes en lo que al consumo de drogas se refiere.
  • Falta de asertividad: son incapaces de expresar de manera adecuada aquello que piensan. Por ello, aunque crean que deben decir que no, no se atreven a hacerlo o, cuando lo hacen, no resultan convincentes.
  • Experiencias negativas previas: es posible que en algún momento hayan intentado decir que no, o establecer sus límites, y les hayan respondido de una manera inadecuada o hayan sufrido consecuencias negativas importantes. Por lo tanto, a partir de estas experiencias pueden aprender a “decir sí” para evitar las repercusiones que podría tener su negativa.
  • Baja autoestima: en muchos casos es la causa (“no valgo nada como para negarme”), y en muchas otras también es una consecuencia, ya que las personas que no saben decir que no se sienten inferiores a los demás por no verse capaces de establecer límites respecto a ellos.
  • Miedo al rechazo o a una evaluación negativa: para ellos es importante que los demás les acepten y no les evalúen negativamente. Creen que si se muestran de acuerdo con todo lo que el otro les propone tendrán menos posibilidades de ser rechazados y, por el contrario, serán “más queridos”, y se les aceptará con facilidad.
  • Temor a las consecuencias que imaginan que podría tener su negativa. En algunas ocasiones no temen tanto el rechazo de los otros como el hecho de que su negativa implique determinadas consecuencias; por ejemplo, un despido.

Francisco Saez de Facile Things nos da 8 razones para decir que No:

  1. Debes tener bien claros tus compromisos, conocerte a ti mismo y actuar con integridad. Antepón tus prioridades, proyectos e intereses personales. Si lo que te proponen no tiene nada que ver con ello, simplemente recházalo.
  2. Valora tu tiempo. Decir que no a algo te permite decir que sí a otras cosas que de verdad te interesan. Si demuestras a los demás que valoras tu trabajo, tu tiempo y tus prioridades, al contrario de lo que piensas, te respetarán por ello.
  3. Si aceptas todo lo que te piden, no eres tú mismo, no evolucionas como persona, no mejoras.
  4. Si después de una negativa, tu relación con esa persona se deteriora, no era una relación sincera, sino interesada. No dejes que te chantajeen. Además, piensa que alguien que te aprecie nunca te pediría hacer algo que te perjudique.
  5. Puedes ser generoso, pero evita los abusos. Si lo que te piden es abusivo, trata de negociar unas condiciones equilibradas para aceptar, o recházalo.
  6. Si no lo tienes claro, retrasa la decisión, di que lo tienes que pensar. Busca argumentos sólidos para poder aceptar la petición.
  7. Cuando digas que no a alguien, hazlo de forma educada pero firme. Demuestra que respetas sus sentimientos y opiniones. Estableciendo los límites desde el principio y expresando lo que no te gusta, te ganarás su respeto.
  8. No inventes excusas, sino la situación se repetirá constantemente. Ni siquiera tienes por qué dar explicaciones. Tú eres el dueño de tu tiempo.

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