En la noche, mejor al bar que al deporte

Por Lorena Salmón | 9 de enero 2017
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Estamos  acostumbrados a vivir corriendo, a no tener tiempo para nada y a buscar dentro del poco tiempo que tenemos un espacio libre para nuestra salud. Así las rutinas de deporte cada vez tienden a reinsertarse en nuevos horarios:  o bien temprano por la mañana o muy tarde por la noche.

El asunto es que nosotros o mejor dicho, nuestro organismo, se rige por un ciclo circadiano durante el cual nuestras hormonas controlan el sueño y la vigilia. En este ciclo intervienen el cortisol, esa hormona que nos levanta en la mañana y que está en niveles muy altos entre las 6:00 y las 8 :00 am y la melatonina que regula nuestro sueño y comienza su funcionamiento entre las 9:00 pm y las 10:00 pm.

Todo esto determina cambios biológicos como nuestra presión sanguínea, nuestra temperatura y nuestro pulso; tres factores determinantes para el ejercicio físico.

Entonces, usemos la lógica: si salimos a correr o a entrenar pasadas las 10 pm, por ejemplo,  estamos abusando de nuestro cuerpo en la hora en la que debería quedarse en estado de reposo, para repararse. Cómo: pues entre las 10 pm y las 2:00 am, se dan la mayor cantidad de procesos regenerativos internos.

No sólo eso: el rendimiento no puede ser igual de eficiente como en horario matutino, porque nuestras articulaciones y músculos se ven afectadas por nuestra rutina diaria ( si pasamos muchas horas sentados, por ejemplo). Y si hacemos un gran esfuerzo físico a la hora de descansar, se provocan desajustes hormonales, cardiovasculares.

 

Y, ¿muy temprano por la mañana?
Pues tampoco. Los nutricionistas se oponen a que uno entrene con la barriga vacía.
The Journal of Physiology  señala que constató que el deporte de madrugada, sin desayunar, induce a quemar más grasas y calorías. Pero sin combustible bueno uno no rinde bien.

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